«Si queremos ser innovadores tenemos que estar dispuestos a fracasar»

«Vivimos una revolución digital y la expansión masiva de internet con cambios brutales que afectan a todos los ámbitos»

EL COMERCIO

La empresa asturiana Castroalonso estrena este mes sede en el Parque Científico. Lo hace después de adquirir por 1,2 millones el otrora edificio de ITK. También tendrá puesta de largo con unas potentes jornadas, este jueves, sobre ciberseguridad, en colaboración con la Escuela Politécnica de Ingeniería. Su director gerente, Agustín Castro (Elciego, 1957), echó el ancla en Gijón en 2002 y ha sido desde Asturias donde su empresa, que nació en 1986 en Madrid, pudo crecer durante la crisis «con una fusión de las actividades legal y económica».

-¿Qué hace una empresa como la suya en una región como la nuestra?

-La empresa nació en Madrid con una identidad esencialmente económica. Ya en Asturias, incorporamos el área legal y amplíamos la zona de influencia al Arco Atlántico y a Barcelona. Esa fusión de las actividades ha fortalecido la cáscara de nuestra organización y nos ha servido para crecer desde Asturias durante la crisis. ¿Qué queremos hacer en esta nueva etapa? Seguir aportando soluciones siendo partícipes en las trasformaciones digitales que demandan las empresas, necesarias para que no desaparezcan y para que sean más competitivas en un entorno más global. Para ello estamos abordando un plan de empleo que contempla la incorporación de ingenieros/as y matemáticos/as con el objetivo de fusionar las áreas legal, económica y tecnológica.

-Castroalonso pasa de ser una empresa de tamaño pequeño a desembarcar en el Parque Científico a lo grande, con la compra de un edificio. ¿No es un salto demasiado grande y en tan poco tiempo? ¿No teme el riesgo que supone esta operación?

-Nuestra llegada al Parque ha supuesto una meta, un punto de encuentro y una salida con alto valor añadido donde nuestra dimensión nos aporta la fortaleza necesaria para alcanzar con agilidad y mayor velocidad nuestro plan de acción que, a su vez, se complementa con las sinergias que aporta este entorno empresarial. No obstante, esta decisión antes ha tenido un largo recorrido junto con mi equipo. La dimensión del salto la abordamos con humildad y prudencia y su resultado es cuestión de tiempo. Respecto a los riesgos, si queremos ser una empresa innovadora, tenemos que estar dispuestos a fracasar.

-Un salto sin ayudas económicas de las administraciones porque dice que «aunque no haya ayudas, siempre habrá innovación». En cualquier caso, reconocerá que a nadie le amarga un dulce.

-A corto plazo la rentabilidad de nuestra inversión está avalada con proyectos de insolvencia y restructuración de empresas de los que formamos parte. Respecto a las subvenciones, optaremos a las que tengamos derecho, si nos las dan, una parte significativa de su cuantía irá destinada a fortalecer el plan de formación del personal de nuestra sala de máquinas.

-En la última década hemos leído que el 'big data' es el nuevo petróleo del siglo XXI. ¿Está bien desarrollada la regulación?

-Ahora más que nunca, las empresas y sociedad van por delante creando una falta de sincronía entre innovación y regulación legal provocando vacíos legislativos que atascan la resolución de conflictos y que ocasionan graves daños. De ahí la urgencia que tienen los poderes públicos para definir y regular con claridad términos tales como el de propiedad de los datos, su uso y la propiedad de los frutos que genera, así como, la responsabilidad de toda la cadena de suministro digital. Mientras tanto, continuamos viviendo el inicio de la revolución digital y la expansión masiva de internet con cambios brutales que afectan a todos los ámbitos de la vida.

-¿Será ese negocio de los datos para Asturias 'el carbón del siglo XXI'? ¿Hay oportunidades para los emprendedores?

-Claro que hay oportunidades, porque los emprendedores necesitan talento y escuelas de formación que lo estimulen y en Asturias lo tenemos. Además, si los servicios se hacen estableciendo alianzas y promoviendo iniciativas conjuntas, colocarlos a demandantes nacionales e internacionales será más fácil por sus ventajas competitivas. No obstante, también hay otras oportunidades de negocio, como las que se impulsan a través de proyectos sostenibles basados en la economía circular.
Las medidas de Fade

-Las nuevas guerras, se dice, se libran en el ciberespacio. ¿Somos sensibles frente a los potenciales daños que puede causar un ciberataque?

-Esos daños van desde pérdidas financieras, la divulgación de información confidencial, la merma de imagen y reputación, hasta la propia interrupción de un negocio. A pesar de que en nuestras empresas e instituciones la mayoría de sus responsables ven la ciberseguridad como una prioridad, y que han aumentado presupuestos en esa clave, solo una mínima parte de las organizaciones incorpora el riesgo cibernético en su estrategia. Tampoco se conciencia a empleados ni se incluyen estos asuntos en los planes formativos de empresa.

-¿Cómo ve las medidas de Fade para 'salvar' Asturias?

-Las 22 propuestas son excelentes ahora toca ponerlas en valor y razonar su viabilidad económico-financiera y social. Por nuestra parte nos hemos adherido al manifiesto del club de la innovación, Innovasturias, donde partidos y empresas dicen que el Principado tiene una urgente, imprescindible e inaplazable necesidad de cambiar su sistema productivo.

-¿Cuáles serían sus prioridades?

-Como empresario, lo que hago y lo que pido es reflexión y análisis. Por ejemplo, sobre cómo aprovechar la situación privilegiada de Asturias dentro del Arco Atlántico o cómo desplegar oportunidades de negocio que pudieran darse dentro del trayecto que va desde Vigo hasta Burdeos. También se me ocurre que debemos tener mucho más en cuenta los 335 kilómetros de costa con numerosos recursos naturales sin explotar