Peón experimenta la aldea del siglo XXI

ASTURIAS INNOVA. EL COMERCIO

El valle maliayo será un 'sandbox', un banco de pruebas, pionero a nivel nacional, para la innovación tecnológica asociada al medio rural

Sensorizar y monitorizar terrenos, controlar su humedad y PH o la maduración de las plantas para mejorar la rentabilidad de los cultivos. Experimentar el uso remoto de la maquinaria agrícola (tractores o máquinas de desbroce). Comercializar productos agrícolas ecológicos y de alto valor añadido en plataformas especializadas en internet, asociándose los productores bajo denominaciones de origen certificadas y utilizando el 'blockchain' para garantizar su trazabilidad y origen. O, también, emplear el IoT, el internet de las cosas (sensores conectados a la red) en explotaciones ganaderas para la monitorización desasistida del ganado, la alimentación o la salud de los animales para saber dónde están en cada momento e, incluso, si sufren estrés.

Estos son solo algunos de los ejemplos que se podrán encontrar en Peón, el valle de Villaviciosa que se convertirá en un 'sandbox' para la experimentación de tecnologías e innovación. Es decir, la zona, sus gentes, su actividad económica, sus recursos naturales y hasta sus servicios se convertirán en un auténtico banco de pruebas de lo que será la aldea del siglo XXI. Ese mundo rural del futuro saldrá de la perfecta combinación de tradición, innovación y tecnología.

A los mandos del 'experimento' estará CTIC, cuya fundación se ha comprometido a «mantener el espíritu y la voluntad del donante». La infraestructura será la finca el Poreñu, de 17.000 metros cuadrados, en cuyo interior se ubican dos edificios: una escuela rural, que quedará integrada generando unas opciones de «innovación educativas únicas», y el antiguo edificio de artesanía, que se transformará en ese gran centro de experimentación e innovación tecnológica. El edificio llevará el nombre de Ramón Álvarez de Arriba «como homenaje a su labor. Fue una persona que dejó una impronta muy importante en Peón. Su legado está muy presente en la memoria colectiva de sus habitantes».

Los primeros pasos para la creación de ese laboratorio han dado comienzo con la adecuación del espacio exterior, que será empleado para la implantación de demostradores «a medida que vayamos obteniendo financiación». Paralelamente CTIC ha comenzado la tramitación para el desarrollo de las obras en el interior del inmueble con el objetivo de «tener presencia lo antes posible para ir creciendo progresivamente». Final de 2020 es la fecha para comenzar la actividad.

Varias líneas de trabajo

¿Sobre qué se centrará esa actividad? Habrá proyectos de desarrollo tecnológico para empresas de medio rural; proyectos tecnológicos asociados a la mejora de la calidad de vida de las personas; proyectos transversales asociados al desarrollo de estrategias territoriales de innovación, y demostradores de tecnología.

¿Y en qué se traduce todo esto? En esas operaciones de monitorización o sensorización de animales, terrenos o productos, incluso de los bosques que serán controlados con sensores, analítica de datos e inteligencia artificial haciendo más productivas las explotaciones forestales. También el turismo rural será «cada vez más nicho y dirigido a segmentos de población captados a través de marketing digital».

Los habitantes del valle de Peón también tendrán su protagonismo. Se prevé que se pueda monitorizar a las personas mayores, que portarán pequeños dispositivos conectados a internet, que controlarán su movilidad, su ritmo cardiaco, o su presión arterial. Asimismo, existirán servicios de teleasistencia sanitaria públicos y privados y «habrá una nueva ruralidad asociada al teletrabajo que permitirá succionar actividad limpia urbana (los neorurales)», explica Pablo Priesca, director general de CTIC. Pero, para llevar a cabo todo esto, se necesita la implicación de los habitantes del valle. «para que entiendan el proyecto como algo suyo. Si necesitamos experimentar esa tecnología asociada a las explotaciones ganaderas o forestales o esos prototipos para seguimiento de personas mayores, lo podamos hacer ahí. A lo que unimos la oportunidad que se abre a la escuela rural, al estar integrada en un entorno de innovación tecnológica. Creemos que será un ejemplo y un orgullo para los vecinos del valle».

Proyecto «de comunidad»

El centro de Peón se concibe desde CTIC como un proyecto «de comunidad», que integre a residentes, instituciones (Principado, ayuntamientos, grupos Leader y Reader) y empresas. Se convertirá en un punto de referencia como demostrador de productos o creación de nuevos prototipos. Dispondrá, además, de cinco antenas territoriales, personal de CTIC ubicado en distintas áreas rurales de la región que serán «difusores de actividad».

Será un modelo extrapolable a Asturias y a otros territorios españoles con características similares a la asturiana. «El centro de Peón debe ser un concentrador donde se sientan reflejadas aquellas aldeas que están tratando de revitalizar sus territorios ('aldeas pensadas'). La tecnología es el instrumento, no el objetivo. Y este es revitalizar la aldea, como diría Jaime Izquierdo, la célula necesaria para mantener el ecosistema y el paisaje que durante siglos ha configurado la intervención humana», concluye.