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Vale ya de innovar en soledad

Aitor_Bediaga_Escudero
28/11/2011
Las empresas españolas se abren a la colaboración externa, especialmente con los consumidores, para crear nuevos productos a través de "living-labs"
EL COMERCIO. CANAL INNOVA

Según Wikipedia, linterna para iniciados, la innovación abierta, término acuñado por el Profesor Henry Chesbrough, «es una nueva estrategia de innovación bajo la cual las empresas van más allá de los límites internos de su organización y donde la cooperación con profesionales externos pasa a tener un papel fundamental ». La definición que aporta Wikipedia es «correcta, aunque la clave está en los matices». Veamos cuáles son éstos, de la mano de Aitor Bediaga Escudero, investigador y consultor de MIK, centro de investigación en gestión avanzada de Mondragón.
 
Bediaga impartió esta semana en Gijón un seminario sobre el nuevo paradigma de la innovación abierta organizado por el Club Asturiano de la Innovación (CAI), en el marco del ciclo ‘Innovar en la Milla del Conocimiento 2011’.

La innovación abierta representa una nueva forma de entender la innovación. En vez de realizarse únicamente con recursos, ideas y tecnologías internas, de la propia organización, esta otra ‘i’ absorbe e integra elementos externos.

Para el MIK, la innovación abierta es la suma de «cuatro escenarios».

El primer escenario, de «innovación abierta intraorganizacional», involucra a todos los trabajadores de la organización. «Porque… resultaría raro abrirse al exterior sin abrirse al interior, ¿no?», plantea Bediaga. El segundo de los escenarios, de «innovación abierta interorganizacional », es la colaboración entre empresas, ni más ni menos que «el escenario más común de innovación colaborativa». El tercer escenario, de «innovación de usuario», es el de la colaboración de la organización con usuarios de tipo «lead users» (que sugieren mejoras e innovaciones del producto), con el objetivo de co-crear nuevos productos o servicios. El cuarto y último escenario pone al servicio de la innovación «la inteligencia colectiva»; se trata de que «la organización pueda aprovecharse de toda la sociedad para cocrear nuevos productos o servicios», cierra el cuadrado de la innovación abierta el experto del MIK.
Las principales ventajas de la innovación abierta son la reducción de costes y de riesgos, señala Aitor Bediaga. Y explica las razones. Por un lado, porque los riesgos suelen ser compartidos, en el caso de proyectos colaborativos, y, por otro lado, porque los productos o servicios que salen al mercado pueden estar «cocreados con los usuarios», por lo que la tasa de fracaso se reduce «considerablemente », señala.

Otra de las ventajas de esta innovación procede de su «inherente apertura al exterior». Apertura que implica una «mirada diferente» al mercado circundante y, por tanto, «una nueva visión para identificar oportunidades», asegura Aitor Bediaga Escudero.

La innovación abierta ni es software libre ni está reñida con las patentes, aunque comparte con las aplicaciones en abierto algunos elementos. Aitor Bediaga explica la diferencia. Las herramientas de software libre habitualmente surgen demecanismos de colaboración y de forma colectiva; son, por tanto, un ejemplo de innovación colectiva.Encambio, la innovación abierta, «aunque pueda parecer contradictorio, tiene mucho que ver con las patentes», afirma. «Una gestión adecuada de la propiedad intelectual puede favorecer la innovación abierta,por ejemplo, mediante el uso de licencias cruzadas », detalla.

Empresas ‘practicantes’
En España, numerosas organizaciones tienen en marcha mecanismos de innovación abierta y «cada vez son más», constata Aitor Bediaga Escudero. Tanto grandes multinacionales, como pymes que «lo están haciendo verdaderamente bien», opina. No obstante, se trata de acciones parciales, aclara. Es difícil encontrar una organización en España que haya adoptado la innovación abierta de forma integral. Los productores de bienes de consumo están a la cabeza, en especial en sectores como equipamiento deportivo u ocio al aire libre.

Más que algo «que se vea en la cuenta de resultados directamente », innovación abierta es «compartir costes, compartir riesgos y, por tanto, beneficios», aunque lo último, lo de compartir beneficios, «a las empresas se les suele olvidar», apostilla. Pone el ejemplo la multinacional Procter&Gamble (P&G), a quien la aplicación de mecanismos de innovación abierta le ha permitido «duplicar el número de nuevos productos en el mercado sin incrementar los costes».

En cuanto a vanguardia, hace unos años primaba «tener cierta presencia en mercados de innovación tales como ‘Innocentive’ o ‘Innoget’ », mientras que «ahora quizá la tendencia es la co-creación junto con los usuarios finales mediante la utilización de ‘living labs’», señala el experto. Los ‘living labs’ son espacios abiertos de innovación donde participan empresas, organismos públicos, centros de investigaciones y ciudadanos.

Las organizaciones «solo cambian cuando no les queda otra salida», ha aprendido el consultor del MIK. Estos momentos de crisis las obligan a «renovarse o a seguir navegando en un mar teñido de rojo, donde la competencia cada vez las ahoga más», indica. La colaboración permitirá a las organizaciones seguir siendo competitivas y, si esa colaboración se realiza en el ámbito de la innovación, «entonces se irán acercando a paradigmas de gestión de la innovación más abiertos», añade.

Una de las líneas de investigación y acción del centro de investigación en gestión avanzada de Mondragón, conocido como el MIK, es la «empresa abierta». Se dedica a la búsqueda y aplicación de modelos de gestión de la innovación abiertos. Su vertiente científico-académica se completa con otra más práctica, de transferencia a las empresas, junto con la difusión.